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Platón I Aristóteles I
 

III. ARISTÓTELES

Con Aristóteles la filosofía griega llega a su culminación y se ponen las bases del realismo filosófico. Para Aristóteles, la ciencia es el conocimiento de la causa de una cosa y la filosofía es la ciencia de las primeras causas y principios. Recoge de Platón su idea acerca de la filosofía como el conocimiento de las esencias de las cosas, de lo que es inmutable, universal y eterno pero, a diferencia de su maestro, considera que las esencias no pueden estar separadas de las cosas (en el mundo de las Ideas), sino que deben estar en las cosas mismas. Así, frente al idealismo platónico, Aristóteles puso los fundamentos gnoseológicos del realismo al revalorizar la experiencia sensible como punto de partida del conocer y de la ciencia, combinándola con una firme confianza en el poder universalizador de la razón. Aristóteles llega a los conceptos, ideas o "universales" por medio de la observación del mundo real y la función abstractiva de la mente humana: la labor de la inteligencia consiste en abstraer de los objetos singulares que nos presentan los sentidos, las notas o cualidades individuales hasta llegar al elemento común que es precisamente la esencia o naturaleza de cada ente. Éste es el fundamento gnoseológico del realismo filosófico.

Aristóteles distingue diferentes tipos de conocimiento que constituyen diversos modos de saber. Hay un conocimiento puramente sensitivo que, cuando es organizado por la memoria (sentido interno), constituye lo que denomina "experiencia". La experiencia es común al hombre y a los animales. Pero el hombre tiene, además, otros modos de saber: técnica, prudencia, ciencia, inteligencia y sabiduría. Por otra parte, divide la ciencia en especulativa, práctica y poiética. El fin de la ciencia especulativa es la verdad; el de la práctica, la acción; el de la poiética, la producción. La ciencia, en un sentido pleno, es la ciencia especulativa y se divide en Física, Matemática y Metafísica.

Estableció la primera doctrina lógica sistemática y, durante siglos, sus escritos de lógica dominaron la escolástica. En este sentido, concibió la "lógica" como un "instrumento" o disciplina propedéutica (o de preparación) para el mejor desarrollo del resto de las ciencias.
La física aristotélica parte de una serie de presupuestos básicos que adopta de la tradición filosófica anterior. También debemos tener en cuenta que para Aristóteles la física significaba tanto una ciencia empírica (semejante a las actuales ciencias naturales: biología, química, etc.) como lo que propiamente se denomina filosofía de la naturaleza. Distinguirá dos tipos de cambio o movimiento: el sustancial y el accidental. A partir de la experiencia del cambio sustancial inferirá la distinción entre la materia prima y la forma substancial (es lo que se conoce con el nombre de hilemorfismo o doctrina hilemórfica); mientras que el análisis de la experiencia del cambio accidental le llevará a distinguir entre la sustancia y sus accidentes. La aplicación de los conceptos de potencia y acto le permitirá resolver el problema acerca de la naturaleza del movimiento o devenir que tanto había preocupado a filósofos anteriores. Su posterior profundización acerca de los principios y leyes del movimiento se expresará en su doctrina acerca de la causalidad.

Aristóteles concibe la metafísica (que el denominaba "filosofía primera") como la más elevada de las ciencias especulativas, pues busca las primeras causas y los principios supremos de la realidad. Frente a la concepción unívoca del ser postulada por Parménides, Aristóteles introduce la noción del ente como "análogo". El término "ente" se dice comúnmente de todas las cosas, no en un mismo sentido (univocidad) pero tampoco en sentidos completamente diversos (equivocidad), sino en un cierto sentido o posición intermedia entre la univocidad y la equivocidad, que supone "algo en común" y que es lo que corresponde a la "analogía". Concretamente, Aristóteles distingue diez modos de ser que denomina "categorías" o "predicamentos". Estos diez géneros supremos o modos de clasificar la realidad son la sustancia y los nueve accidentes (cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, tiempo, lugar, hábito o posesión, situación o estado).
Otro modo fundamental de ser es, para Aristóteles, el ser en acto y ser en potencia, que puede afectar a cualquiera de las categorías o predicamentos. Su doctrina acerca de la causalidad y el hilemorfismo, si bien son cuestiones que también son abordadas en sus tratados físicos, constituyen pilares sobre los que se fundamenta su metafísica. La ciencia metafísica de Aristóteles culmina en la teología, la cual se ocupa de Dios, es decir, del ser que existe per se, del ente en su sentido más pleno, la forma pura sin materia o Acto Puro.

Las aportaciones psicológicas del Estagirita han perdurado durante siglos, constituyendo el patrimonio común del pensamiento occidental en torno al hombre y al alma. Así, en lo que se refiere a su concepción antropológica, Aristóteles abandona el dualismo platónico y no consideró el alma como algo extraño al cuerpo, sino como su principio vital, unida a él sustancialmente y formando el compuesto natural humano. Rechazó la teoría platónica acerca de la metempsicosis o transmigración de las almas, así como su tesis acerca de la unión accidental entre cuerpo y alma, pero aceptará de Platón su consideración espiritualista, si bien su pensamiento resulta oscuro y ambiguo en lo que se refiere a la inmortalidad del alma.

La ética de Aristóteles, al igual que el resto de su filosofía, es teleológica; es decir, está referida a un fin o propósito. La ética aristotélica tiene un fin que se resume en la búsqueda de la felicidad. La felicidad consiste en una vida virtuosa conforme a la razón o, lo que es lo mismo, como la actividad del alma según las virtudes.
La filosofía política de Aristóteles se nos presenta como una síntesis de teoría y práctica, como un intento de armonizar verdad y vida en el contexto de un planteamiento realista. Una tesis fundamental del pensamiento aristotélico es la consideración del hombre como un animal político o social por naturaleza. Admite tres formas naturales de sociedad: la familia, la aldea y el Estado; y es en la sociedad donde el hombre puede alcanzar su perfección y felicidad.

Aristóteles, junto con Platón, ha dominado todo el desarrollo de la historia de la filosofía occidental desde la Antigüedad hasta la Edad Moderna. Él es el primero que logra configurar la filosofía como una ciencia dentro de un sistema global del saber humano. En la cima de ese saber se sitúa la filosofía en su acepción específica de metafísica, que señala a las otras ciencias sus límites y sus conexiones. Puede decirse que el influjo de la doctrina aristotélica ha tenido un alcance histórico único, pues pocos filósofos han ejercido en la historia una influencia tan grande. Un rápido repaso por la historia del pensamiento occidental es suficiente para percatarse de la trascendencia de la filosofía aristotélica, la cual no se debe a simples circunstancias históricas o al carácter enciclopédico de su obra, sino a la riqueza y profundidad de sus contenidos. Gran investigador y maestro, Aristóteles sistematizó todos los saberes de su tiempo, y estableció marcos lógicos, teóricos y políticos del conocimiento que todavía siguen vigentes.