lunes, 27 de febrero de 2017

DEPRESIONES EXTERIORES A LA MESETA (EBAU)

3.- LAS DEPRESIONES EXTERIORES A LA MESETA

La Península Ibérica se caracteriza por su forma maciza 
.  Rodeada de mares que no penetran hacia el interior. Esta forma maciza viene dada por la gran anchura de la Península de oeste a este y por sus costas rectilíneas, sin apenas accidentes litorales
. Disposición periférica del relieve peninsular: Las montañas rodean la meseta y están próximas al mar. Esto dificulta la penetración de las influencias marinas y la propagación hacia el interior del poder temperante del mar, cuya acción queda limitada a una estrecha franja costera. 

Tiene también una altitud media elevada: unos 660 metros (Francia es de 340, sólo es superada en Europa por Suiza). Esta altitud tan elevada, más que a la existencia de altas cordilleras que las hay, se debe a un bloque central elevado, la Meseta

El relieve peninsular se dispone rodeando una gran unidad que es la Meseta. Esta es una zona de altas tierras dividida en dos sectores por el sistema Central: la submeseta norte y la submeseta sur, esta última ligeramente accidentada por los Montes de Toledo. La Meseta está circundada por rebordes montañosos (Macizo Galaico, cordillera Cantábrica, sistema Ibérico y Sierra Morena) y por dos depresiones exteriores (depresiones del Ebro y del Guadalquivir), encerradas a su vez por cadenas montañosas periféricas (Pirineos, Cordillera CosteroCatalana y Cordilleras Béticas).

El relieve
Son cuencas o fosas prealpinas, de forma triangular, formadas en la era terciaria paralelamente a las cordilleras alpinas.  Luego se rellenaron con potentes espesores de sedimentos terciarios y cuaternarios y hoy constituyen relieves prácticamente horizontales.

a) La Depresión del Ebro.
Es paralela a los Pirineos y se encuentra cerrada por estos, por el sistema Ibérico y por la Cordillera Costero Catalana. Ocupa el lugar donde estuvo el antiguo Macizo del Ebro, que se hundió mientras se elevaban las cordilleras que lo bordeaban. La depresión estuvo, primero, ocupada por el mar, pero luego se cerró, transformándose en un gran lago hasta finales de la Era Terciaria, cuando el Ebro se abrió paso hasta el mar a través de la cordillera Costero Catalana. La zona está drenada por el río Ebro, el río discurre de manera simétrica y equidistante de ambos lados del triángulo.
En su zona central tiene un relieve llano  donde alternan las calizas duras que forman “mesas” y arcillas, margas y yesos más blandos que originan “badlands”. En los bordes, los conglomerados forman somontanos y piedemontes donde la erosión ha creado “mallos”.

b) La Depresión Bética o del Guadalquivir.
Es paralela a las Cordilleras Béticas y se dispone entre estas, Sierra Morena y el Océano Atlántico. Primero estuvo abierta al mar, luego se convirtió en un lago litoral o albufera y más tarde, por colmatación (relleno de una depresión mediante la sedimentación de materiales transportados por el agua) en marismas pantanosas, por ello se trata de una gran zona hundida. La zona está drenada por el río Guadalquivir, que discurre de manera asimétrica respecto a ambos lados del valle, rozando de manera casi permanente Sierra Morena.
El Guadalquivir entra en contacto con el océano a través de una zona libre y ampliamente abierta al Atlántico: las marismas del Doñana, de aquí que el río andaluz sea navegable en buen parte de su curso inferior.
El relieve, dado el predominio de las arcillas, modela “campiñas” suavemente onduladas, pero si surgen calizas, se forman “mesas y cerros testigo”.

El clima

Existen importantes diferencias en este aspecto entre las dos depresiones exteriores:
. En la Depresión del Guadalquivir el clima es mediterráneo con dos variedades:
-        El litoral presenta un clima mediterráneo costero de influencia atlántica. Las precipitaciones son escasas (entre 500 y 700 mm  anuales) pero más abundantes que las del litoral mediterráneo porque se ven en mayor medida influenciadas por el paso de las borrascas atlánticas.
-        En el interior de la depresión el clima es mediterráneo semicontinentalizado. En invierno se ven influenciadas por las borrascas atlánticas pero, en verano, domina el anticiclón de las Azores. En consecuencia las precipitaciones son más bajas y la amplitud térmica mayor, con inviernos moderados y veranos muy calurosos. La aridez aumenta a medida que avanzamos hacia el SE.

También en la Depresión del Ebro el clima mediterráneo presenta dos variantes:
-        en los bordes, el clima es mediterráneo continentalizado, caracterizado por el aislamiento de las influencias marinas. Las precipitaciones son escasas (entre 300 y 800 mm anales) y se distribuyen irregularmente con un mínimo en verano y un máximo en las estaciones equinocciales. La amplitud térmica es muy alta (superior a los 18ºC) con veranos cálidos e inviernos fríos.
-        En el centro de la depresión es clima es mediterráneo subdesértico o estepario, pues las precipitaciones no alcanzan los 300 mm. Son el resultado de del aislamiento de la zona de la influencia de las borrascas atlánticas por la barrera del Sistema Ibérico y la nula influencia del Mediterráneo por la posición de la Cordillera Catalana.


La vegetación

Ambas depresiones pertenecen a la región mediterránea. El principal rasgo de la vegetación es su carácter perennifolio, que deriva de las exigencias de adaptación al medio que impone el clima. El clima mediterráneo presenta una aridez estival muy acusada a la que se han adaptado las plantas desarrollando mecanismos para reducir la evapotranspiración y conservar la humedad del suelo. Por eso, la vegetación mediterránea tiene hojas pequeñas muy duras y coriáceas, y una raíz extensa y profunda que se hunde vigorosamente en el sustrato. En su fase clímax, el bosque mediterráneo tiene como especie más representativa la encina, pero también el alcornoque. 

En el caso de la Depresión del Guadalquivir, al ser un área de gran potencial agrícola, estas especies han sido eliminadas y han quedado relegadas a zonas de pendiente y suelos no aptos. El pino piñonero  y el eucalipto, especies secundarias, destacan en Doñana, Huelva, Cádiz y Sevilla.
Sin embargo, la vegetación más extendida es el matorral que resulta de la regresión del bosque por la acción antrópica( garriga, maquia…) Existen también áreas de vegetación específica como los humedales y las marismas de la desembocadura del Guadalquivir.

En cuanto a la Depresión del Ebro, el bosque perennifolio  se localiza en el dominio climatico mediterráneo continentalizado, pero en el área de clima mediterráneo subdesértico predomina la estepa pues la sequía impide el crecimiento de los árboles. Está formada por hierbas bajas, entremezcladas con arbustos espinosos sobre suelos muy pobres


La hidrografía

Estas depresiones están recorridas, como índica su propio nombre, por dos de las más importantes arterias fluviales peninsulares: El Ebro, perteneciente a la vertiente atlántico y el Guadalquivir , perteneciente a la vertiente atlántica.

. Guadalquivir. Nace en la sierra de Cazorla, provincia de Jaén, y desemboca en Sanlúcar de Barrameda tras un recorrido de 560 Km por las fértiles tierras de la depresión bética. Pasa por Andujar, Córdoba y Sevilla. Recoge aguas de Sierra Morena a través de los afluentes de su margen derecha, que son cortos y objeto de intensa regulación y aprovechamiento. Los más importantes son el Guadalimar, Jándula, Guadalmellato, Bembézar y Viar. Por la margen izquierdanrecibe al Guadiana Menor y al Genil, que nace en Sierra Nevada y riega la fértil vega de Granada.

· Ebro. Es el más importante de los ríos exteriores a la Meseta. Su cuenca hidrográfica supera los 95000 Km² y su caudal es elevado. Nace en las cercanías de Reinosa (Cantabria), pasa por Haro, Logroño y Zaragoza, y desemboca en Tortosa, formando el delta que lleva su nombre. Tiene una longitud superior a los 900 Km y representa la paradoja de ser una vía muy caudalosa sobre una zona muy seca, lo que es posible gracias a los afluentes de los Pirineos y del Sistema Ibérico. Tiene un régimen complejo, resultante de la alineación pluvial de su cabecera y nivo-pluvial y pluvio-nival de los afluentes montañosos. Desde el Pirineo descienden el Aragón, el Gállego y el Segre, y desde el Sistema Ibérico, el Jalón, con su afluente, el Jiloca.

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